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Recién en el siglo XV aparece la rama femenina del Carmelo. De uno de esos monasterios, el de la Encarnación de Avila, salió la gran Teresa de Jesús . Su intensa evolución espiritual la impulsó a renovar el Carmelo fundando las Carmelitas Descalzas en 1562 en su misma ciudad natal. Imprime a su vida enteramente contemplativa un sentido apostólico, orientando la oración, el retiro y la vida entera de la nueva familia del Carmelo al servicio de la Iglesia. La Providencia puso en el camino de Teresa a Juan de la Cruz , su gran colaborador, quien en 1568 comenzó la vida del Carmelo Descalzo masculino en Duruelo (España), nacido como brote del celo apostólico de la Santa. |
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