
Como herencia recibida de la Orden del Carmen, tenemos, el carisma de la ORACIÓN: * que se manifiesta en el ideal profético de Elías: estar "en la presencia del Dios vivo"; * desde el trato amistoso y personal con Cristo, que comporta la soledad y el silencio como clima para favorecer la intimidad, la escucha, el compromiso, la mirada atenta y amorosa. * "viviendo en obsequio de Jesucristo", meditando su Palabra: Es decir, Comunidades fraternas, donde "todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de ayudar..." (C.4,7) . Con notas muy peculiares: cultivo de las virtudes humanas, la humildad, la prudencia y discreción, la alegría, la formación, el servicio. |